Decía Lao Tsé "Hacemos una vasija de un trozo de arcilla; es el espacio vacío de su interior al que se le da su utilidad"

El valor precioso está dentro, y lo eterno es lo que fluye desde el interior hacia afuera... El valor de las artes marciales está en lo que se resguarda en su esencia y en lo que otorga a la humanidad...
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Por: Lucila Centurión Cabrera

Esta entrevista tiene como objetivo primordial tocar un tema sensible pero que acontece a todos por igual pero también otorgar un espacio de reflexión al lector, que es lo más importante...

Javier Alberto Sanchez, creador del "Equipo Especial de Exhibición de Artes Marciales :El Tigre y El Dragón" , concedió a Dobok una esclarecente entrevista, con una ideología fundada en base a valores, valores que abren paso a un pensamiento que engloban el paradigma actual en la filosofía de las artes marciales , la política dentro de ella (y desligada de ella) y más...

¿Qué valores aportan las artes marciales? ¿Cómo lo hacen?

 Las artes marciales desde sus orígenes se desenvolvieron dentro de un estricto código de   conducta (Bushido) que resumía un conjunto de principios y valores. Dicho código varia levemente de una disciplina a otra pero sin lugar a dudas la más completa y difundida fue la de los samuráis.

      Las siete virtudes del Bushido:

·         GI (integridad)

·         MEIYO (honor)

·         REI (respeto)

·         MAKOTO (honestidad y sinceridad)

·         YIN (compasión)

·         YU (valor)

·         CHU (deber)

     Las enseñanzas de estas se transmiten a través del sistema más eficaz de todos los tiempos: EL EJEMPLO. A través de un correcto pensar, sentir, hablar y actuar el maestro, profesor o instructor pasa esta antorcha de generación en generación.

 ¿Cuál es el sentido que los valores intentan dar a la vida de un marcialista? ¿Las artes marciales son una herramienta que se puede utilizar para cambiar cosas del contexto cultural y social? ¿Por qué? ¿Qué cambiaría?

 A través de la puesta en acción de las virtudes aprendidas se logra una transformación casi alquímica dentro del artista marcial ya que este aprende no solo a dominar su cuerpo físico sino también otras dimensiones en las que se desenvuelve como ser la dimensión mental, la dimensión emocional y la dimensión espiritual. Aprende a controlar sus pensamientos, a domar sus emociones y a vigilar la energía que proyecta.

Poniendo en práctica esto el artista marcial también aprende que dichas dimensiones poseen fronteras difusas y que están interconectadas entre sí. Dicho de otro modo: los pensamientos afectan los estados emocionales y viceversa; y tanto los pensamientos como las emociones tienen repercusiones en la dimensión física. La búsqueda de la unificación de estas dimensiones se torna la piedra angular de su despertar o “Satori”. Al tomar conciencia de esto ha dado un paso irreversible en su evolución como ser humano.

Habiendo iniciado este viaje de auto conocimiento y aplicando dentro y fuera del Dojo las virtudes, aprenden a actuar y no meramente reaccionar (acción refleja) ante distintas situaciones volviéndose individuos más dueños de sí mismos, logrando así, dominar lo que sucede dentro y fuera de ellos y no dejando que lo que sucede los domine. Este sistema de educación posee un alto impacto en la semilla primordial de lo social que es el individuo.

El aspecto social y cultural está intrínsecamente unidos. La cultura es un sub producto de la sociedad. La palabra Cultura tiene sus raíces en el griego y viene de la palabra CULTIVO, aquello que se siembra y se cosecha como acciones y que a lo largo del tiempo se transforma en Costumbres de una sociedad. Y si la sociedad está conformada por individuos con una formación integral con valores y principios sólidos el resultado será difícil de ignorar en cualquier entorno y contexto.

 ¿Se les enseña a los alumnos el por qué de la situación social y cultural? ¿Se les ayuda a interpretar el por qué de la situación actual?

 A lo largo de su aprendizaje el artista marcial toma conciencia de ciertas leyes de la naturaleza que son implacables. Uno de ellos es el principio de acción y reacción; y que no hay producto sin proceso, ni proceso sin producto; todo ello desarrollándose en el plano físico a través de una línea del tiempo. Porque está dónde está? Como llego allí?, etc. A la par también se desarrolla la habilidad de la observación no solo del contrincante sino también del entorno. Aprende a medir su evolución tomando conciencia del camino recorrido, de los aciertos y los errores. Y algo muy importante es que no huyen ni de los errores ni del dolor, pues son los mejores maestros.

 El artista marcial bien instruido aprende a lidiar con la realidad de una manera muy distinta, equipado con sentidos más pulidos y un auto conocimiento más amplio. Usa su control de la dimensión mental para entender que hay sistemas de creencias y paradigmas que restringen su contacto con la “REALIDAD”. Decenas, quizás ciento de creencias inconscientes, sin examinar, que rigen su vida desde los niveles subterráneos de una (aun) sombría conciencia, que fueron depositadas en su niñez y siguen determinando su manera de relacionarse con el mundo.

Comienza a entender que cuando abre los ojos y mira a su alrededor no ve el mundo tal cual como es! Sino el mundo que su imperfecto equipo sensorial humano puede ver, el mundo que su sistema de creencias le permite ver y el mundo que a sus emociones les importa ver o no ver!. Ya no cuestiona lo que ve, sino el “por qué” lo ve!. Es por ello que un buen artista marcial considera hasta a la gente poco virtuosa como sus maestros!

 En este punto el artista marcial ya habiendo esclarecido su panorama mental debe pasar al campo de la acción, del actuar. Tras observar como todos los demás están convencidos de que todo a nuestro alrededor es ya “una cosa”, que existe sin nuestra participación ni elección, decide desterrar ese tipo de pensamiento y pasa a ser un co-creador de la realidad. Su formación y preparación le permiten ver y comprender las situaciones actuales y como se han llegado a ellas, sin juzgarlas ni criticarlas, sino haciendo uso de un frío discernimiento. Tiene que hacer una elección fundamental en su vida: maldecir la oscuridad que lo rodea o ser quien encienda una vela; ser una luz en este mundo para que sea un lugar mejor. Convirtiéndose así en un elemento, no solo privilegiado, sino, clave de la transformación social.

¿Por qué las artes marciales se desligan de la política? No de una política gubernamental sino de la filosofía política. Como reflexionaría, crearla, manipularla para conocerla y luego volcarla sanamente en una función fructífera para la sociedad y sectores vulnerables.

No creo que sean las artes marciales las que se desentiendan de la política, sino sus exponentes quienes lo hacen. Esto es debido a una gran confusión con relación a la política o lo que se conoce y se difunde de ella y varios clichés como que la política es “sucia” y cosas por el estilo. Siendo sinceros pocos desean verse envueltos en actividades que puedan manchar su imagen o reputación. Y es esta falsa o errada noción de la política justamente uno de los “Paradigmas” que el artista marcial con su formación y auto conocimiento está capacitado para destruir.

La política en esencia no es otra cosa que una herramienta para generar y desarrollar planes, proyectos y objetivos con miras a lograr un bienestar general. Personalmente estoy convencido que la política liderada por personas con un código de conducta marcial (BUSHIDO) no podría estar en mejores manos. Un artista marcial está capacitado para usar como un arma todo cuanto esté al alcance de su mano y la política puede pasar a ser un arma muy poderosa para ayudar a sus semejantes.

En la antigüedad las artes marciales estaban ligadas a enseñanzas filosóficas de la política entre otras cosas, ¿Por qué se desligo de ellas?

 En la antigüedad las artes marciales estaban estrechamente relacionadas con lo religioso y lo espiritual. A la par, el poder político estaba unido al poder religioso. Tal es el caso de los emperadores en Japón, considerados seres divinos y cuya mano derecha eran sacerdotes de altos rangos con la idea de poder gobernar con rectitud. Los samuráis, la clase guerrera estaba al servicio del gobernante y eran el custodio no solo de la política sino también de la cultura espiritual de su nación. Todo esto cambio con el inicio de los gobiernos laicos.

 Los alumnos de artes marciales reciben una formación en base a valores, pero si no se les enseña a interpretar los sistemas políticos y las tramas que estas tienen para la sociedad, ¿Cómo un artista marcial puede fomentar un cambio limpio, sano, autentico y fundamentarlo?

 Así como el artista marcial va conociendo y aprendiendo a desarrollarse en sus múltiples dimensiones personales (física, mental, emocional y espiritualmente), a la par también debe aprender a desarrollar y transferir sus habilidades aprendidas en dimensiones externas en las cuales se desarrolla su vida como ser la dimensión familiar, la dimensión laboral, la dimensión religiosa y la dimensión social (política) entre otras. Sera en estas dimensiones donde se pondrán a prueba más a menudo los conocimientos y habilidades adquiridas. Esta tarea representara otro nivel de resolución de conflictos para el artista marcial, que lejos de dar la espalda o ignorarlos, debe enfrentarlos con toda su preparación. La dimensión social (política) exigirá de él un pleno entendimiento del BUSHIDO, aprenderá a pelear esgrimiendo ideas, sueños y anhelos a la par de expandir su mente para comprender y valorar las ideas, sueños y anhelos de sus semejante y hasta de sus antagonistas (si, antagonistas! En este punto ya debe haber desaparecido el concepto de enemigo en su mente) le permitirá exponer sus ya trabajadas y pulidas ideas, sus proyectos con miras al bienestar común; sopesarlas, debatirlas y contrastarlas con sus semejantes que buscan el mismo fin por otros caminos. Llegados a un punto de su evolución personal y marcial, comprende que gran parte del éxito de sus empeños cae en el campo de la estrategia, la táctica y la planificación. Entiende que quien fracasa en la planificación, planifica su fracaso.

 Un artista marcial ¿por quién debe luchar y defender a la sociedad? ¿Para quién y a favor de quien se debe fomentar un cambio que se prolongue más allá de las barreras que nos impone el sistema?

La esencia de todo arte marcial es la auto protección y la prevención del peligro. A lo largo de su entrenamiento él mismo atestigua que el peligro puede provenir tanto de “dimensiones interiores o exteriores”. Una vez dominado los fundamentos de la autodefensa personal, el artista marcial extiende su compromiso con su entorno, o sea la defensa de sus seres queridos. Él está preparado y entrenado para soportar grandes dosis de dolor de cualquier índole sin tener que reaccionar a cualquier agresión más su compromiso con su código de conducta (BUSHIDO) lo vuelve un fiero guardián de los más vulnerables e indefensos. A medida que madura esta tarea la puede ir realizando en múltiples “Dimensiones Externas”. Identificando los posibles peligros es capaz de elaborar estrategias basadas en planes o proyectos que puede comunicar a su entorno y con la debida aprobación de los mismos puede trazar un curso de acción.

Uno de los objetivos de las artes marciales es la búsqueda de la armonía con el todo o dicho de otro modo: la armonía con el universo (uno en movimiento). Esto lo logra a través de un profundo trabajo de observación de la naturaleza ya que es el sistema más eficaz conocido. Existen dos tipos de sistemas: los sistemas abiertos y los sistemas cerrados. En la naturaleza todos los sistemas son del tipo abierto, intercambian elementos e información todo el tiempo y ello es la base de la evolución constante. Por ejemplo la introducción dentro de un sistema social, de una información o idea, que ayude a desplazar o destruir un paradigma, significa un importante progreso para el sistema. No obstante el artista marcial debe ser consciente de que poseerá antagonistas que pelearan por el Status Quo. Una vez más aquí son los valores y principios de las artes marciales las que le ayudaran a soportar cualquier tormenta.

 ¿Cuándo cree que las artes marciales perdieron su filosofía? ¿Considera que esto sucedió cuando se convirtió en un servicio lucrativo y comenzó a considerarse un deporte de competencia?

Es difícil determinar en qué momento exacto ocurrió esta pérdida de la instrucción y formación interior e integral dentro de las artes marciales ya que su filosofía es la columna vertebral de la misma. Es muy probable que estas se hayan ido apagando de a poco en occidente debido al énfasis puesto en las destrezas físicas que causaron tanta admiración a través del cine y la televisión. Si bien a han habido producciones que resaltaban el aspecto filosófico, estas no abundaron en demasía y las demás apostaron por la exposición de la fuerza, velocidad y espectacularidad de las artes marciales. Otro elemento a considerar es el BOOM comercial que esto provoco. Las artes marciales pasaron a ser un negocio, aun así, a este hecho no se le puede adjudicar toda la responsabilidad. A título personal, creo que la pérdida se debe a que poco a poco la transmisión de las artes marciales ha caído en manos de personas que no sienten un verdadero amor o pasión  por las mismas. La llama se ha ido apagando en manos de personas que no sienten verdaderamente el peso de tal responsabilidad. Es por ello que la búsqueda de un buen profesor, instructor o maestro es esencial! No existe tal cosa como un mal aprendiz, solo un mal maestro.

     Atribuir algo de culpa a la deportivización de las artes marciales me parecería sumamente irresponsable, ya que esta faceta no hace más que enriquecer el ya amplio abanico de las artes marciales. Las artes marciales ya no están estrictamente ligadas a la guerra como antaño (sin que por ello se hayan vuelto un simple Hobby o deporte). Curiosamente, desde entonces resulta menos complejo captar su verdadero espíritu. Ahora el enfrentamiento es con uno mismo, con el propio ego. Se trata de un cambio profundo y no de una simple adaptación a los tiempos. En ese cambio  se sustenta ahora todo enfrentamiento dirigido hacia el exterior, sea este un enemigo físico o cualquier contingencia social o mental.  Dicho en palabras más sencillas: a un torneo no vamos a competir, mucho menos a pelear. Vamos a compartir experiencia y convivir, sin pretender vencer al otro, sino con su ayuda, vencernos a nosotros mismos. Y esto solo se puede hacer con ayuda de los principios de las artes marciales: Verdad, Lealtad, Valentía y Honor. El Do.

 

 

 

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