EL CANTO DEL DRAGÓN

Notas 13 de marzo de 2019 Por
Por: Jesús Escalante Patiño Cinturón Negro 10° Dan de Kenpo Karate Pionero del Kenpo Karate Organizado en Venezuela
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El Dragón como leyenda mitológica, se sitúa sin límites en la tradición milenaria como un ser netamente espiritual, dispuesto a dar paso a la nostalgia, al romanticismo y a la filosofía de pensamientos extraídos de sentimientos puros que renuncian a la codicia, la avaricia, la envidia, la intriga y el mal ejemplo, para así convertirlos en cautivadores Códigos de Honor que muestran un ángulo más profundo sobre el auténtico legado de familia asociado al mejor vivir.

Siendo el Dragón la experiencia del viaje, el Tigre siempre será el viajero. Solo el Dragón está destinado a resguardar las alturas, por ello, muy peligroso resultará para el Tigre intentar volar, cuando sin alas solo conoce de montañas como lo más alto de su viaje.

Un Tigre común es aquel que pretende cambiar a los demás, pero sin cambiarse a sí mismo, un Dragón ya es un auténtico Tigre que acepto cambiar primero que los demás. 

El que no aprende a ser un Tigre de Cambios nunca llegará a ser Dragón, el auténtico Tigre escoge el camino plagado de adversidades, en contrario, hace una alfombra que finge ser la autopista del éxito, por ello, si el Tigre quiere llegar a ser un auténtico Dragón debe buscar los caminos más adversos, no excusas, mucho menos, apariencias.

El nacimiento de un Dragón no es para resaltar su ego, sino para mostrar cuan duro ha sido el camino de las adversidades, donde lo malo no está en el camino, sino en lo inútil de no saber para que se recorre.

Un Dragón sabe que hay caminos a cortas y largas distancias, y que no es una carrera de velocidad sino de resistencia, pero también entiende que dar pasos no significa que siempre dejará marcadas sus huellas.

Un Dragón no pierde su tiempo esperando que respondan los que fingen ser Tigres, porque resulta más útil interpretar sus actuaciones.

El Dragón aprende tanto de sus errores que, siempre está pensando cómo hacer unos cuantos más, entiende que ha nacido para seguir cometiendo errores y no para fingir ser perfecto, toda vez que, el Dragón perfecto rechazaría siempre al Tigre “perfecto” que se niega a cambiar lo que no es.

Cinco minutos le lleva al Tigre soñar todo lo que quiere ser en su vida, toda su vida le lleva al Dragón ser quien es, y para llegar lejos no hay nada mejor que la experiencia, de ahí que la vida del Dragón cobra sentido cuando no renuncia a nada que le sea útil.

El Tigre entiende que la abundancia es buena, el Dragón hace de la carestía su mejor herramienta de aprendizaje. El Cielo siempre estará despejado, por eso, la buena experiencia del Tigre es necesaria para cumplir sus metas, mientras más lidia con las adversidades, más fácil se le hará volar como Dragón.

El Dragón no se detiene para observar qué lugar le corresponde en la historia, si es de último mejor, eso lo hace siempre distante del ego. Un Dragón se convertirá en leyenda mientras su legado sea respetado por sus leales Tigres quienes han de negarse a distorsionar su imagen con simples apreciaciones, por cuanto, saben que no siempre será bien representado por quienes dicen conocerlo, ya que mientras la envidia y la intriga acaben con el respeto de los auténticos Tigres, rogaremos a Dios por la supervivencia del liderazgo del último Dragón. 

El que exige al Dragón que cambie su manera de actuar, que comience por enseñarle cómo apagar la pasión que hay en su alma.

El Dragón sabe que tiene que sufrir por lo que ama, por lo que lucha, por lo que tiene, pero también sabe que su lucha es la única forma de vencer la adversidad, por ello, más vale la sonrisa triste de un Dragón, que la tristeza de no poder ver sonreír al Tigre.

 

 

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