"LA HUELLA DEL KENPO KARATE EN VENEZUELA"

BASES DEL KENPOKARATE VENEZOLANO Por: Jesús Escalante Patiño
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“Deja morir tu ignorancia, acaba tu ansiedad, entierra tus males y defectos, y vuelve a renacer con la pasión que te lleva el reinventar y hacer lo que mejor distingues en tus dominios.”. JEP.

Algo que me ha dejado ser profundamente reflexivo sobre el legado del Grand Máster Ed. Parker como el auténtico Maestro de Maestros, es el hecho de haber aceptado que un entrenamiento físico no es más perecedero que el desarrollo intelectual, y que el Kenpo Karate Americano (en adelante Sistema Americano) no fue concebido para sustituir ningún Sistema, sino por el contrario, como patrón de progreso, muestra científicamente una nueva forma de percibir las diferencias entre la gran variedad de los Sistemas que han sido desarrollados dentro del mismo contexto del Arte Marcial, toda vez que, “se puede tener sobrada capacidad física para intentar vencer, pero a la vez, no ser lo suficientemente inteligente para tener el éxito esperado”, lo que me enseñó a perseguir nuevos conceptos para contestar dudas que no había podido resolver, disipando con ello, algunos misterios alcanzables que he manejado en torno a mi ignorancia, facilitando la interrelación y direccionalidad de lo que representa el aprendizaje-enseñanza, permitiendo así fortalecer nuestras convicciones.

Partiendo del hecho de que el conocimiento nos permite sanar nuestra ignorancia y la evolución indiscutiblemente altera constantemente nuestras perspectivas y convicciones, ello, producto del análisis, la interpretación, la lógica y la practicidad, como parte de los métodos científicos aplicados por el Sistema Americano, que obligan a “no quedarnos mirando el árbol, cuando debemos analizar el hábitat del bosque para entender su beneficio”. Siendo estas las razones por las que di paso a nuevos conceptos sin alterar sus principios, esto me ha permitido desarrollar mi propia teoría para ponerla en práctica y definirla como Kenpokarate Venezolano (en adelante Sistema Venezolano), no como un producto, sino como un Servicio Público Deportivo, que me permitió disipar algunos enigmas que tenía sobre las Artes Marciales y sus características en el contradictorio plano deportivo para las que éstas no fueron diseñadas originariamente, ya que no hace falta discutir sobre el hecho de que la capacidad física y la capacidad intelectual son la clave para el aprendizaje integral que aseguran la sofisticación de la técnica y que nos permite entender la expansión de las múltiples variables que ofrece el conocimiento, básicamente configurada en la FÓRMULA DEL ÉXITO que nos lleva a la eficiencia de un aprendizaje progresivo.
FORMULA DEL ÉXITO
La Fórmula del Éxito la defino como “El aprovechamiento motivacional de la capacidad física y mental que tenemos para actuar y competir en búsqueda de lograr los objetivos trazados para el mejor momento”, y la prescribo de la manera siguiente:

E1 = E. M. C2
E1 = Éxito
E = Entusiasmo
M = Misión
C2 = Capacidad para Actuar y Capacidad para Competir

Esta fórmula revela el hecho de que, para lograr el éxito de un objetivo, debemos tener un entusiasmo contagiante, además de bien definida la misión, y por último, contar con la suficiente capacidad para actuar y competir, en contrario, podremos tener el suficiente entusiasmo, pero si no tenemos clara la misión y la capacidad no lograremos avanzar en nuestros objetivos, del mismo modo, podemos tener el entusiasmo adecuado y la misión bien definida, pero si no tenemos la capacidad de actuar y de competir, difícilmente lograremos buenos resultados.

Aclaro de paso que, no es mi intensión el contradecir a ningún Sistema definido como Arte Marcial, sino la oportunidad que tengo para expresar la forma en que mis nuevos conceptos, teorías, práctica y convicciones se han puesto en desarrollo, donde claramente desde un punto de vista físico, “casi todo” se ha estudiado con anterioridad, pero muy poco de manera formal y paralelo entre lo conceptual, teórico y práctico, en cuanto a la metodología científica que ha de desarrollarse para el entendimiento progresivo de quienes tengan la responsabilidad de convertirse en Atletas, Árbitros, Jueces, Entrenadores, Instructores o Maestros como responsables de la divulgación del Sistema Venezolano y la formación de quienes lo ejercen, tomando en consideración que “por ser el mejor competidor no se convertirá en el mejor entrenador ni en el mejor juez, ni estos en los mejores dirigentes”, y aunque ciertamente en una gran experiencia, no lo es el todo, por cuanto, a lo sumo, hay que aprender para heredar el conocimiento integral del Sistema estructurado para las distintas facetas que llevan implícitas un modus vivendi, una filosofía de vida, un arte y una ciencia, totalmente alejados de lo que tradicionalmente se ha conocido como Arte Marcial.

De ello se desprende que, lo primero que tenemos que entender es que el Sistema Venezolano no es un producto a vender o a comprar, sino un servicio público deportivo qué prestar y que no ha sido creado ni inventado, simplemente es un Sistema de Combate Competitivo cuya única influencia deviene del Sistema Americano, y que ha sido acoplado conceptual y teóricamente dentro del ámbito deportivo, dando paso a que la responsabilidad se convierta en la mayor exigencia, por cuanto, además del programa rango por rango que se exige, del mismo modo, los conceptos y teorías desarrolladas, también hay que insertarlas dentro del nuevo concepto jurídico que hoy en día se aplican para los atletas, entrenadores, instructores, árbitros, jueces, personal técnico de apoyo, capacitadores y dirigentes, roles estos que, exigen una mayor capacitación para entender la rigurosa estructura de las Entidades Deportivas que no vienen implícitos en las enseñanzas de las Artes Marciales.

Así las cosas, las Entidades Deportivas del Kenpokarate Venezolano, se han constituido para poner a funcionar la pirámide organizacional de manera formal y oficial como política deportiva de Estado, es decir, a nivel nacional e internacional, sus Clubes; sus Ligas; su Federación nacional y asociaciones regionales afiliadas; su Escuela Técnica para capacitar y acreditar personal técnico y de apoyo y, la Escuela del Dirigente Deportivo para capacitar y acreditar la dirigencia deportiva que las administra, todo dentro del contexto, técnico, gerencial, organizacional, disciplinario, electoral y contralor, tal cual, lo ordena nuestro ordenamiento jurídico deportivo nacional que ha de adaptarse permanentemente con las circunstancias y los tiempos en que se desenvuelven las actividades deportivas globalizadas, llevando el conocimiento más allá de límites de donde jamás ha sido técnica y socialmente actualizados, sin prisa y sin pausa, dando un paso a la vez, por cuanto, si bien es cierto que ya existen entidades deportivas de artes marciales federadas, éstas dentro de su contexto operacional, su capacitación organizacional y funcional regularmente se fundamentan en el “aprender después de”, cito jurídicamente como ejemplo: el atleta, entrenador, juez, arbitro, y representantes legales de entidades deportivas, son miembros de la Asamblea General de una Asociación o una Federación deportiva, por lo tanto, todos en un todo, como legitimas autoridades, se constituyen en Dirigentes Deportivos como su máxima autoridad, es decir, que ante otra responsabilidad jerárquica en la que centre su interés, se aprende es a partir de asumir dicho reto y no desde el mismo momento de ingresar a dichas organizaciones.

Prueba de lo anteriormente indicado, lo sustento en el hecho de haber logrado formar alumnos integrales que, al inmediatamente desincorporarse de nuestras organizaciones, se han independizado y han constituido sus propias organizaciones tomando como referencia lo que han aprendido en nuestra familia, inclusive afirmando ya tener mucho más conocimiento de lo que le habíamos aportado, hecho este que me enorgullece, por cuanto, siempre he manifestado que, si mi legado también evoluciona, me sentiré un auténtico Maestro cuando mis alumnos me superen, algo así como lo planteado por el Grand Máster Ed. Parker: “Si alguna parte de mi trabajo puede mejorarse o puede ser adoptado, entonces, mi tiempo y mi esfuerzo han sido productivos”, lo cual, implica que un conocimiento errado o no, siempre estará guardado en nuestra memoria, de lo contrario, no es aprendizaje, y en ambas casos tiene su propia utilidad.

Al hacer mi trabajo he estado consciente de que “las cosas cuando se hacen, hay que mejorarlas, y para ello, hay que comenzar por hacerlas bien o no se hacen”, de ahí nace mi interés de profundizar en las pequeñas cosas que he aprendido del Sistema Americano, sobre todo en las cosas que me han hecho reflexionar y de las que me han hecho romper los lazos de mis contradicciones, donde muchos puntos de vistas se hicieron presentes partiendo de la perspectiva de que: “Los Sistemas Tradicionales son la base del progreso de nuestro presente, pero el valor más importante reside más en su origen histórico que en su aporte físico-intelectual”, valor este que me ha animado a no solo estudiar el plano practico, que sin lugar a dudas, con la multiplicidad de Sistemas que hoy día han evolucionado, han permitido dejar atrás el concepto “Tradicional”, lo cual, me condujo a dar énfasis y complementar en un rasgo intelectual y documental poco aprovechado como legado, pese a tantas experiencias que han arrojado la variedad de Sistemas que han puesto de lado el tradicionalismo, por cuanto, lo tangible del dominio hace evidente la manera correcta de percibir y aplicar lo novedoso.

A diferencia del Sistema Venezolano, en las Artes Marciales tradicionales, como en toda variable, jamás terminamos de obtener el conocimiento absoluto, por lo tanto, en éstas no predomina el programa o mayor conocimiento sobre del Sistema, sino sus valores, la disciplina, el respeto, la devoción y lealtad sobre el Maestro Supremo que, en su incumplimiento, ha de considerarse como una traición. Notorias diferencias estas, en nuestro caso, el buen concepto de la responsabilidad asume todos sus valores y principios, y sus líderes de manera respetuosa pasan a un segundo plano, para con ello, centrarnos en la buena relación entre el Experto y el Aprendiz en beneficio del conocimiento integral, a partir de ahí, al no estar exentos de cometer errores, cuando un alumno nos abandona, consideramos que la evaluación y auto-crítica es sólo para nosotros, porque nuestras organizaciones han sido concebidas sólo para quienes quieran estar y así representarlas dignamente, en otras palabras: “bien por el que se va, pero su renuncia, no será más importante que la determinación del que se queda”, evidenciado cuando nuestros líderes ha decidido tomar su propio rumbo independiente, fundando sus exitosas organizaciones que de alguna manera han sido constituidas a imagen y semejanza de lo que han aprendido de nuestros aportes, a veces no entendidas y otras veces mejoradas en el deber ser, según sus propias perspectivas y convicciones, lo que implica de igual manera la comprensión de varios niveles de progreso.  

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