El iaido, el Arte de la Calma en Movimiento.

Autor: Javier Alberto Sánchez Mikolaychuk, Director del Equipo Especial de Exhibición de Artes Marciales.

El Iaido, el arte de sacar la espada cortando, junto con el Kyudo (el tiro con arco), está lleno de misterio y encanto. En Japón es considerado la más espiritual de las artes marciales debido a la naturaleza de su práctica y es esta misma cualidad la que lo convierte en un arte incomprendido a los ojos occidentales.

En el campo de batalla el samurái desenvainaba su katana y se lanzaba sin titubeos al combate. En este contexto se desarrolló el Kenjutsu. Más, en la vida cotidiana, eran muy frecuentes los ataques sorpresas, tanto en las calles como en sus viviendas, y fue así como el arte de desenvainar la katana se convirtió en una parte no solo importante, sino vital de las técnicas de la katana.

Requería de una pulida intuición obtenida de un estado meditativo. Se precisaba presentir el ataque antes de que fuera ejecutado. Es así que el Iaido se convirtió en una verdadera “meditación guerrera”. De esta premisa es que comúnmente se lo conozca como “el arte de la calma en movimiento”.

Etimológicamente, Iaido, se traduce de la siguiente manera:

I = Ser, existir, permanecer, vivir con.

Ai= Unión, unidad, armonía, entendimiento.

Do= La vía, el camino, recorrer el camino.

Siendo entonces la vía que permite, por el acto espiritual, estar plenamente en el presente. Totalmente despierto en el Yo Superior y así unirse en pensamiento y acción a los adversarios.

Entonces, mientras el Kenjutsu promueve la eficacia guerrera, el Iaido busca la eficacia dentro de un estado de Paz.

Comúnmente escucho frases como: “es un arte inútil en nuestros días”, “¿de qué sirve? ¿Si no portas una katana contigo todos los días?”. ¡Pues el valor de este arte marcial radica paradójicamente en esta Útil-Inutilidad! ¡Es un ejercicio de Zen en estado puro! Y este es el que precisamente nos lleva a penetrar su sentido más profundo, el mismo que nos hace saber que es el “vacío” de una taza lo que le confiere su utilidad.

Personalmente recomiendo que quien quiera aprender esta disciplina debe alcanzado cierto grado de evolución en otro u otras artes marciales para así lograr sacar mayor provecho de ella.

Estudiantes de Karate, Aikido, Judo, etc., han alcanzado un nuevo dominio de sus artes a través de la compaginación con el Iaido. En Japón, es bien conocida la existencia de esta sinergia, por ello es que los más grandes luchadores han reverenciados siempre el Iaido. Muy pronto el estudiante descubre como su propia práctica o entrenamientos cotidianos en su estilo, encuentra un nuevo enfoque, una renovada fuerza y desarrollo. Tal consecuencia deriva de la naturaleza del entrenamiento del Iaido que reduce a lo elemental la esencia misma del combate y, al hacerlo, nos aporta una renovada oportunidad de vivir sus fundamentos rompiendo la rutina.

El Iaido provoca en sus practicantes la extraña combinación de movimientos violentos pero calmados independientemente de la velocidad de ejecución. También destaca la capacidad de salir del estado de reposo o inmovilidad a la acción repentina. Si esto es transferido a otras artes marciales ellas adquieren un renovado y fresco enfoque.

El Iaido es también una formula marcial en la que destaca el “Arte sin Artificio”, por ello la fuerza y la intensidad concentrada de la mirada del ejecutante es suficiente para conocer su nivel.

En los más alto y elevado del camino, todas las artes se encuentran en la simplicidad magnifica de la maestría. Pero sin duda, en algunas, como en el Iaido, precisamente por estar tan desnudas de tecnicismos, es más palpable y evidente la evolución del estudiante ya que requiere del desarrollo de aspectos internos.

En el Iaido, una vez asumidos los fundamentos, las correcciones se convierten en ejercicios de una concreción técnica inaudita, para terminar por convertirse en una “Disciplina más Espiritual” que física. Por ello no es extraño escuchar aforismos como: “no pienses en sacar la katana, ¡encuéntratela afuera!”.

En resumen, estamos ante un arte marcial que se enfoca en un camino de encuentro con la esencia de la Vía del Guerrero, de la vida y de la muerte. Un camino donde la esencia de lo marcial se manifiesta con la elegancia y la fuerza de otros tiempos.

 

 

 

 

 

 

 

Te puede interesar