Para manejar un arma, primero hay que conocerla.

Columnas 03 de agosto de 2019 Por
Por: Sergio Manuel Rubio Garay.
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Cuchillos, navajas, chakos, olisis (palos filipinos), varas (bo, sibat, etc.), espadas, lanzas,
entre otras son parte del universo de armas con distintos nombres y características que existen en las artes marciales y que en muchas ocasiones se incluyen como parte integral de las mismas compartiendo su filosofía y su técnica. Desafortunadamente, llega a ser tal la necesidad de seguridad que hay en México, Centro y Sudamérica que algunas personas han aprovechado este nicho de negocio para ofrecer cursos fraudulentos en los cuales se ofrece conocimiento táctico y técnico de estas herramientas pero sin responsabilidad ni un conocimiento real de las mismas.
Al dar a conocer un arma es responsabilidad del instructor de sensibilizar al practicante de los alcances de la misma (si es punzo-cortante, para golpear o ambas), de lo contrario el alumno será la primera víctima del mal uso de esta. Es común cuando un estudiante toma un arma por primera vez y no tiene la suficiente madurez para empuñarla que genere accidentes hacia sí mismo o sus compañeros, por ello es importante que sepa en primera instancia que un arma (aún de entrenamiento) no es un juguete.
Cuando el estudiante tiene noción del alcance del arma y se considera que tiene la suficiente madurez para usarla y portarla, es indispensable que el maestro le indique las consecuencias legales de su uso dependiendo del país. Hay lugares que no permiten la portación de armas de entrenamiento (mucho menos reales) si el portador no cuenta con la mayoría de edad, o posea un permiso especial emitido por las autoridades competentes y que en caso de portarla sin cubrir los requisitos legales le pueden traer consecuencias administrativas y hasta penales.
Toda arma por sencilla que parezca requiere un nivel de dominio por parte del usuario, por lo que asistir a un “curso” sin reconocimiento o aval de una instancia adecuada puede generar lesiones durante el evento o peor aún en el momento de un encuentro real donde tenga que salvaguardar su integridad física por desconocer el uso real de esta. Hay personas que se dicen autodidactas y aprenden a través de videos u otro material de Internet, ellos tendrán muchas nociones de teoría pero el hecho de desconocer el trabajo con la fuerza, la técnica y la adrenalina de un encuentro de sparring lo único que va a generar es un conocimiento incompleto del arma porque tendrá una visión limitada de sus múltiples aplicaciones. Por lo que antes de aprender a usar un arma, conoce tanto la tradición, historia y alcances de esta; cerciorate que el instructor que impartirá el seminario tiene un linaje y una organización que lo respalda y sobre todo, sigue las indicaciones de seguridad que te indique el maestro, porque tomar un arma como juego implica riesgos desde lesiones leves hasta pérdidas irreversibles o la muerte.

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