Influencia de la Familia en la Práctica de las Artes Marciales

Columnas 13 de agosto de 2019 Por
Por Sergio Manuel Rubio Garay
6y2az5i


La inactividad física está provocando importantes consecuencias en la salud de la población,
estableciéndose el sedentarismo como un importante factor de riesgo en el desarrollo
de enfermedades crónicas u obesidad; también es sabido que el estado de salud, el
bienestar y la calidad de vida pueden mejorar con una práctica habitual de actividad
física. Esta actividad concierne a nuestros menores, se convierte en un aspecto
alarmante ya que tanto la infancia como la adolescencia son etapas importantes para
la adquisición de hábitos de vida activos y saludables, motivo por el que es de vital
importancia motivar la práctica de ejercicio físico desde edades muy tempranas; y la
infancia, concretamente, es el período en el que se implantan determinadas pautas de
comportamiento que ejercerán una gran influencia en la vida adulta.
Todos nuestros lectores que tienen o han tenido la fortuna de tener hijos pequeños saben
que los primeros ocho años de vida de un niño forjarán las bases para su desarrollo físico y
psicológico, el cual lo obtiene primordialmente de la copia de los hábitos de su familia,
maestros y demás personas que influyen directamente en su entorno. De esta forma, si un
practicante de artes marciales comparte su experiencia con sus hijos o simplemente deja que
lo observe al entrenar de manera inconsciente genera en el niño un hábito y gusto no solo
por el deporte o la actividad física, sino por la disciplina que conlleve ese arte marcial. Del
mismo modo, en ocasiones las madres o padres solteros que buscan “distraer” a sus hijos al
meterlos en diversidad de actividades y se encuentran con las artes marciales de manera
inconsciente están generando un vínculo maestro – alumno que le permitirá no solo aprender
las artes marciales como tal, sino romper muchas veces los patrones que se generan tras la
“separación” de sus padres. En ambos casos, los alumnos generan una fraternidad con los
compañeros y maestros que le permite ver en el dojo a una familia, por lo que muchas veces
llegamos a nombrar a los miembros de nuestras comunidades marciales “hermanos de
armas”.
Contrario a la idea de muchos padres que dicen “Aprender artes marciales hará agresivo a
mi hijo”, considero importante que realmente las familias estudien las opciones y los valores
que ofrecen las academias en sus ciudades, porque como he dicho en otras ocasiones hay
demasiados charlatanes y maestros por YouTube que lejos de tener una filosofía, una
técnica, un entrenamiento y unos valores solo buscan fines de lucro; independientemente
que la idea que como padres forjamos en los hijos será la misma con la que ellos crezcan y
para ellos será parte de su ideología que será muy difícil de romper en un futuro. Debe
recordar que la familia es el núcleo en el que se forjan ideología, principios, valores,
educación especialmente durante los 8 primeros años del niño y después como padres sólo
nos convertimos en guía por lo que los hábitos, los gustos y hasta los errores que
transmitimos generarán consecuencias en las nuevas generaciones y es por ello que estas
disciplinas se han transmitido de generación en generación, como un legado y una influencia
para el futuro próximo.

Boletín de noticias