La verdad de un maestro no está en sus palabras sino es sus actos

Notas 13 de agosto de 2019 Por
Fuente: Concilio de Maestros de las Artes Marciales de España
FB_IMG_1565729381393 (1)

Es a principios del siglo XX cuando las artes marciales comienzan a experimentar una gran expansión hacia occidente, los diferentes estilos de artes marciales tradicionales de aquella época, o no tenían, o tenían muy pocas relaciones entre sí, pero esto es un hecho del pasado. En la actualidad, en este mundo globalizado y el desarrollo del transporte y medios de comunicación por internet, ha propiciado que estas relaciones se intensifiquen a tal grado que hoy en día no podemos hablar de artes marciales aisladas. En este contexto el concepto de Budo toma mayor relevancia, pues cobra un sentido más integrador que antaño.
.
Es por esto, por lo que se hace necesario desarrollar un criterio de unificación, que permita tanto a los expertos como a los principiantes distinguir claramente las fronteras de lo que se considera [**BUDO**](http://www. editorial-alas.com/aikido-budo ) y de lo que no está dentro del ámbito de su definición, pues no cumple los criterios mínimos para pertenecer a este noble caminar.
.
A nuestro parecer, este hecho es uno de los temas que en la actualidad necesitan mayor debate, de hecho, entre los practicantes de muchas modalidades de lo que en la actualidad entendemos por [**BUDO**](http://www. editorial-alas.com/aikido-budo ), se constituye como uno de los temas más controvertidos y cuestionados.
.
Es precisamente por este interés dentro del ámbito de las artes marciales por lo que nos surgen las preguntas ¿Cuáles pueden ser los criterios de valoración más adecuados para considerar que una determinada práctica se encuentra enmarcada dentro del ámbito de lo que hoy en día consideramos que es Budo? ¿Se encuentra estos criterios definidos y son aceptados por todos los practicantes, o por el contrario aún no están definidos?
.
Uno de los criterios más claros que encontramos y que nos pueden servir como indicador de autenticidad puede ser, el tiempo de práctica dentro de una disciplina concreta. Todos observamos por un lado que en unos estilos de arte marcial son necesarias varias décadas de dedicación y duro trabajo para ser un maestro, mientras que en otras disciplinas que pretenden igualarse a estos antiguos sistemas de AAMM, la edad y los años de práctica parece no tenerse mucho en cuenta.
.
Sin ir más lejos, en mi propia ciudad han proliferado de manera desproporcionada un nutrido grupo de instructores de AAMM que aseguran poseer el cinturón negro 10º Dan de algún desconocido estilo, y hemos comprobado que esto se ha convertido en un fenómeno generalizado en gran parte del mundo. Este fenómeno de las falsas titulaciones y de los falsos maestros ha proliferado de tal manera, que se ha convertido en un hecho tan grave que puede ocasionar un declive de nuestras amadas AAMM y precisamente por este perjuicio de grandes proporciones ocasiona gran preocupación dentro de la comunidad marcial en todo el mundo.
.
Los grandes maestros, e incluso algunos de los máximos exponentes de las artes marciales que existen hoy, aun siendo reconocidos por mucha gente como los mejores referentes y habiendo viajado y difundido su arte por todo el mundo, no llegarán jamás a ostentar un estatus similar.
.
Estos grandes maestros, ya sea por respeto a sus antecesores, o simplemente por ser fieles a los ideales que les inculcaron, jamás se atreverían a ostentar esta categoría. Se está extendiendo una nueva costumbre de los grandes exponentes de las artes marciales, que, llegado a la cumbre de su carrera, muchos de ellos deciden a modo simbólico volver a usar un cinturón blanco; una costumbre que implantó el gran maestro Helio Gracie, como repulsa y crítica hacia aquellos que fanfarroneaban ser 10º Dan.
.
Por lo que hemos argumentado anteriormente es por lo que nos surge esta pregunta: **¿Cuáles son los criterios de valoración más adecuados para otorgar grados de maestría dentro de las AAMM?
**.
Si ya los usurpadores justifican su actitud, con el argumento falaz de que los maestros tradicionales usaban arbitrariamente sus propios criterios, y titulában a sus alumnos sin estar respaldados por un ente oficial.¿Quiénes somos nosotros para fiscalizar y cuestionar a estos maestros? ¿Creéis que está justificado que cada persona pueda titularse tan libremente como quiera?
Como no puede ser de otra manera, las artes marciales han evolucionado y adquiriendo infinidad de enfoques, que van desde convertirse en meros hobbys, a simples deportes o incluso en autenticas profesiones, de las que se sustentan muchas personas que viven de ellas. 
Incluso ese sector de  profesores usurpadores de grados, justifica su actitud exigiendo respeto a sus alumnos cuando ellos encubierta y egoístamente están buscando dinero ejerciendo ilegalmente esta profesión.
 Muy a nuestro pesar, determinados sectores de las AAMM se han corrompido hasta tal extremo, que esta circunstancia nos ha llevado hacia una necesaria búsqueda de unificación de criterios que nos conduzca hacia un acuerdo sobre pautas de conducta y de ética que nos van a servir para mejorar su regulación en el futuro y también para la confraternización del Budo.
Las Federaciones y Asociaciones son entes creadas precisamente para regular y fiscalizar el desarrollo de estas actividades dándoles el respaldo legal que necesitan , pero en muchos casos, o son negocios de  un particular, o las consideradas oficiales, son víctimas de la mala gestión de sus dirigentes, los cuales muchas veces las usan a su propia conveniencia. 
Con mayor o menor acierto, intentan dar crédito, seriedad y normalización al desarrollo de estas actividades, aunque muy pocas veces lo hacen de forma rigurosa y honesta. A pesar de todo este caótico desequilibrio de ideas y criterios, sigue siendo necesario que estas entidades sigan existiendo.
Uno de los estamentos que se sitúan fuera del ámbito oficial deportivo, incluso fuera del propio ámbito marcial de cada estilo, está el Concilio de Maestros de las Artes Marciales de España. Una institución que intenta luchar contra el fraude apostando por la transparencia, la honradez y profesionalidad de los maestros. Está gran hermandad de profesionales de las artes marciales trabaja de forma muy distinta intentando estar por encima del interés partidista de cada una de estas facciones, ya que en ambas se reflejan los mimos problemas de corrupción.
Muchos maestros que se sienten atraídos por la filosofía que promovemos nos preguntan: ¿Qué criterios usamos para aceptar a un maestro en nuestra hermandad?
Nosotros somos fieles a la creencia de que la completa maestría, es una meta que se alcanza después de muchos años de dedicación, esfuerzo y sacrificio. En base a la utilización de este criterio y el uso del sentido común, rechazamos a todos los maestros cuya edad no corresponda al grado que afirman poseer.
Para algunos les parecerá una actitud colonialista de querer imponer nuestro propio criterio, pero siempre hemos tenido un listón de medir muy claro y presente, es el que han marcado todos esos profesionales de los que os hemos hablado, personas que han desarrollado un trabajo honesto y de calidad en las artes marciales, ellos son el espejo  donde todos nosotros nos queremos reflejar.
Esta diversidad de criterios y esta forma que tenemos de entender las artes marciales, nos ha llevado a crear cierta enemistad con ese sector de usurpadores de danes que pretendían también ser reconocidos. 
La filosofía dentro del Concilio de Maestros de las Artes Marciales de España es diametralmente opuesta a la que persiguen la mayoría de organizaciones.
 No queremos tener representantes ni delegaciones en ningún país, ni tenemos un especial interés en que crezca nuestro número de socios, pero si tenemos otras grandes aspiraciones. Queremos realizar una verdadera labor divulgadora de la importancia de seguir manteniendo los valores en las artes marciales; reconquistar ese romanticismo de antaño, cuando un cinturón negro era un verdadero cinturón negro porque se lo había ganado con sudor y lagrimas. Y no admitir ni aceptar a estos profesionales del engaño, del camuflaje y de la farsa de las artes marciales como algo que debemos aceptar irremediablemente.  "Somos artistas marciales y sabemos que si luchamos por demostrar la verdad podemos perder, pero si no luchamos, entonces estaremos perdidos, y esta es la filosofía expansionista a la cual aspiramos".                          

Boletín de noticias